jueves, 29 de diciembre de 2011
duele
Como me duele pensar que quizá nunca te importé nada, que tan sólo fue un juguete más, algo para obtener diversión... Qué sensación más odiosa, aportar todo por alguien y que te traten así... Desear todo, tener unos planes de futuro y te desprecien...
martes, 20 de diciembre de 2011
adsfacef
Como echo de menos tus caricias, tus abrazos, tus besos....
Hace ya un mes que todo terminó, pero mi cabeza sigue pensando en ti como hacía antes; hace unos días que hubiéramos hecho 10 meses; no creas que no me acordaba de ello, estuve todo el día pensando en el día 12.
El 12 de febrero ha sido una fecha tan importante para mí en este último año... Que me parece increíble que ya no vuelva a serlo más.
Hace ya un mes que todo terminó, pero mi cabeza sigue pensando en ti como hacía antes; hace unos días que hubiéramos hecho 10 meses; no creas que no me acordaba de ello, estuve todo el día pensando en el día 12.
El 12 de febrero ha sido una fecha tan importante para mí en este último año... Que me parece increíble que ya no vuelva a serlo más.
martes, 6 de diciembre de 2011
No me extraña
No me extraña que te hayas cansado de mí, de mis tonterías de niña pequeña, de tenerme que repetir las cosas 40 veces para que fuera capaz de hacerlas.
No me extraña que estuvieras harto de todo eso; de soportar verme hacer cosas sinsentido, de que a veces demostrase que no confiaba en ti y que tu opinión no me importaba.
No me extraña, y aún pienso que hasta me aguantaste demasiado.
Toda la culpa de todo lo malo ha sido mía, y sólo mía; de mis falsas ilusiones, de mi orgullo, de mi todo. Y ahora tan sólo me estoy recriminando por todas las cosas que hice mal, porque todo podría haber ido mucho mejor si no fuera así.
No me extraña que estuvieras harto de todo eso; de soportar verme hacer cosas sinsentido, de que a veces demostrase que no confiaba en ti y que tu opinión no me importaba.
No me extraña, y aún pienso que hasta me aguantaste demasiado.
Toda la culpa de todo lo malo ha sido mía, y sólo mía; de mis falsas ilusiones, de mi orgullo, de mi todo. Y ahora tan sólo me estoy recriminando por todas las cosas que hice mal, porque todo podría haber ido mucho mejor si no fuera así.
Ubi sunt?
¿Dónde quedaron todas las palabras bonitas? ¿Todos esos "siempre te ayudaré", "quiero estar siempre a tu lado"?
Como he echado de menos todas esas palabras bonitas, como me duele leer todas esas cosas de hace unos meses, como te estoy echando de menos, joder, como te echo de menos.
lunes, 5 de diciembre de 2011
Necesito volver a tu lado
Mi vida se ha acabado; estoy apagada, sin ilusión por vivir. Siento que he perdido a la mejor persona que ha entrado jamás en mi vida. Te echo de menos, echo de menos tu sonrisa, tu odio hacia las fotos, tus miedos e inseguridades.
Extraño el hecho de tenerte, de saber que alguien se preocupa por mi más que por su propia vida, y me duele saber que ahora no estás por mi culpa, porque yo decidí echarte. Bueno, más bien porque me obligaron a echarte.
Mi vida está empezando a acabar. Mis problemas vuelven a aparecer, y la persona que era capaz de sacarme tantas sonrisas ya no está conmigo. Ya no soy capaz de sonreír.
Extraño el hecho de tenerte, de saber que alguien se preocupa por mi más que por su propia vida, y me duele saber que ahora no estás por mi culpa, porque yo decidí echarte. Bueno, más bien porque me obligaron a echarte.
Mi vida está empezando a acabar. Mis problemas vuelven a aparecer, y la persona que era capaz de sacarme tantas sonrisas ya no está conmigo. Ya no soy capaz de sonreír.
viernes, 2 de diciembre de 2011
Fortuna --> desgracia
He sido muy afortunada en la vida; nací en un país en buenas condiciones, he tenido una familia que me ha querido y me quiere, unos amigos que me han apoyado, e incluso he sido capaz de saber lo que significa amar.
He tenido grandes oportunidades en la vida, como salir de viaje y conocer culturas muy diversas, sus formas de vida, sus costumbres. También he sido capaz de practicar los deportes que haya querido y estudiar lo que quiera. Realizar cada actividad que haya deseado.
Mi vida ha sido siempre muy dichosa; cuando yo era yo, siempre estaba feliz, sonreía, jamás tenía lágrimas en los ojos, en los que sólo había brillo y admiración por todas las cosas que veía, ya que para mí todas ellas eran nuevas. Me gustaba mostrar felicidad y odiaba ver a la gente desanimada.
Pero eso era cuando yo era yo; ahora yo no soy yo. Soy otro yo, un yo triste, sin ganas ni esperanzas; un yo que se ha dejado llevar por un falso estereotipo de belleza, un prejuicio, un ideal inexistente con el que hace un tiempo pensaba que conseguiría ser feliz, pero que, a la larga, tan sólo ha conseguido traerme más tristeza. Mucha más tristeza de la alegría que yo esperaba obtener. No puedo negar que no me animaba saber que, tras realizar un gran esfuerzo, iba logrando mis perjudiciales objetivos auto-implantados sobre mi físico; claro que lo hacía. Pero, cuando tenía que moverme, caminar, subir unas simples escaleras, o tan sólo levantarme de una silla, notaba un cansancio, un insoportable dolor en cada uno de mis músculos que me hacía darme cuenta del gravísimo error que estaba cometiendo, cosa que no me hacía feliz, debido a que no era capaz de mantener mi cerebro activo durante más de 10 minutos seguidos en las conversaciones. En otras palabras, todo esto queda resumido a que mi vida era un continuo estado de vigilia: la vivía, pero no era capaz físicamente de participar, tomar parte de ella.
Ahora, comienzo a ser el mismo yo de antes; el yo alegre, animado, contento por cada situación.
He tenido grandes oportunidades en la vida, como salir de viaje y conocer culturas muy diversas, sus formas de vida, sus costumbres. También he sido capaz de practicar los deportes que haya querido y estudiar lo que quiera. Realizar cada actividad que haya deseado.
Mi vida ha sido siempre muy dichosa; cuando yo era yo, siempre estaba feliz, sonreía, jamás tenía lágrimas en los ojos, en los que sólo había brillo y admiración por todas las cosas que veía, ya que para mí todas ellas eran nuevas. Me gustaba mostrar felicidad y odiaba ver a la gente desanimada.
Pero eso era cuando yo era yo; ahora yo no soy yo. Soy otro yo, un yo triste, sin ganas ni esperanzas; un yo que se ha dejado llevar por un falso estereotipo de belleza, un prejuicio, un ideal inexistente con el que hace un tiempo pensaba que conseguiría ser feliz, pero que, a la larga, tan sólo ha conseguido traerme más tristeza. Mucha más tristeza de la alegría que yo esperaba obtener. No puedo negar que no me animaba saber que, tras realizar un gran esfuerzo, iba logrando mis perjudiciales objetivos auto-implantados sobre mi físico; claro que lo hacía. Pero, cuando tenía que moverme, caminar, subir unas simples escaleras, o tan sólo levantarme de una silla, notaba un cansancio, un insoportable dolor en cada uno de mis músculos que me hacía darme cuenta del gravísimo error que estaba cometiendo, cosa que no me hacía feliz, debido a que no era capaz de mantener mi cerebro activo durante más de 10 minutos seguidos en las conversaciones. En otras palabras, todo esto queda resumido a que mi vida era un continuo estado de vigilia: la vivía, pero no era capaz físicamente de participar, tomar parte de ella.
Ahora, comienzo a ser el mismo yo de antes; el yo alegre, animado, contento por cada situación.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)