¿Cómo expresarme si ni siquiera sé cómo me siento?
Sola, de otro planeta, aislada, quizá por propio gusto, pero sin ganas de relacionarme con nadie.
lunes, 31 de octubre de 2011
domingo, 30 de octubre de 2011
¿Lo malo de esto?
Estar enfermo sin siquiera saberlo. Ver un espejismo de ti mismo, que te engaña y evita que veas tu propia realidad. Ver una cubierta, una imagen falsa sobre ti, y encima sentirte jodidamente mal. Sentir tu vida marchar, pero querer seguir adelante con tu proyecto. Y que por muchas advertencias que tengas, ni siquiera eres capaz de cambiarlo.
viernes, 28 de octubre de 2011
lunes, 3 de octubre de 2011
Deseo de ser punk (ii)
Sin sollozar ni nada, era el llanto pausado de cuando no crees que hayas tenido la culpa, sino que lloras por todo lo que falta, como si pudieras ver, oír, tocar las malditas cosas buenas que no están pasando ahora.
--
Supongo que tú también has visto por la calle gente llorando. A veces es una persona sola. Otras es un chico que abraza a una chica que llora. También he visto lo contrario, una chica que abraza au n chico que llora. O dos mujeres, una consolando a la otra. Dos tíos consolándose lo he visto menos, pero también habrá. Siempre me da mal rollo. Es como cuando estás esperando en el ambulatorio y oyes llorar a un niño dentro de alguno de esos cuartos porque le han puesto una inyección o le han hecho algo que le asusta o le duele. Y claro, no puedes hacer nada pero te quema dentro. No tienes ninguna pretensión, te echarían a patadas si te levantases y entraras donde está ese niño y te lo llevases de ahí. Pero aunque no quieras salvar a nadie, por otro lado, si pudieras lo harías: echar un borrón de tinta negra enorme sobre todo lo que hace que el crío esté asustado y empezar otra historia. Así que no me gusta nada ver a la gente que llora en la calle. Siempre pienso en cataclismos, a esa chica le acaban de decir que se ha muerto su hermana, a ese chico le acaban de decir que han atropellado a su novia, y entonces pienso que por mucho que les abracen no van a poderles consolar.
--
Muchos días prefiero consolar y no que me consuelen, defender y no que me defiendan. Prefiero salir en vez de quedarme esperando a que vuelva alguien. Y aunque ya no siempre sea así, aunque a veces mi madre se vaya de viaje y sea mi padre quien va a buscarla, no sé, es que los chicos se han pasado la vida viéndose en todas partes como los que llevan el barco.
--
--
What if I say I’m not like the others?
What if I say I’m not just another one of your plays?
You’re the pretender
What if I say I will never surrender?
--
Lo digital es intercambiable: cualquier cosa la conviertes en ceros y en unos, y la puedes copiar y reproducir hasta el infinito. Pero la vida no la puedes convertir en ceros y en unos. Los ceros y los unos no se mueren, ni siquiera se cansan. Lo analógico se cansa, se gasta, es como si dibujas una raya que se va torciendo con subidas y bajadas y picos y trozos donde te tiembla el pulso.
--
No es que no confíe en ti. No es que no me atreva a decir: quiero que me ayudes. Sólo que una cosa es que ayudes y otra que cargues conmigo. Llámalo orgullo. Al fin y al cabo, ¿quién no tiene dentro el ego de una jodida rockstar?
Si algo cruje y luego se parte, no habrá un tajo limpio sino esquirlas o astillas, trozos que se clavan.
--
There wasn’t much in this heart of mine
There was a little left and babe you found it
It’s funny how I never felt so high
It’s a feelin’ that I know
I know I’ll never forget
--
Decimos las cosas y luego se quedan ahí, post-its abandonados que ya no sabes ni qué significan.
Como cuando oímos un grito y unos huyen pero otros se acercan por si hay alguien en peligro. A veces un grito no es un sonido sacado de quicio; ni es levantar la voz con descompostura y vanidad. A veces un grito es abrir el cajón, sacar una verdad hecha pedazos y ponerla encima de la mesa.
--
--
Algunos adultos piensan que la vida es ir recibiendo golpes y encajándolos, y que en ese camino te haces un carácter. Bueno, yo creo que ésa es la mitad de la verdad. Encajas, sí, pero también golpes; sino, qué. Y en golperas, y en equivocarte, y ser irresponsable, y hasta en probar las cosas por ti misma a pesar de que te han dicho que otros las han probado y no vale la pena, en todo eso, supongo, se va la mitad de la vida. Porque no somos árboles, nos movemos, tenemos que hacer cosas.
sábado, 1 de octubre de 2011
Deseo de ser punk
¿Cómo se coloca todo bien? ¿Cómo lo consiguen las personas? Porque si te callas demasiadas cosas, un día estallan o se pudren. Pero si las dices, haces daño. Y a veces mueves la mano y sin querer tiras el vaso y se rompe y hay agua y cristales; dicen que eso es fácil de arreglar con una bayeta y barriendo cristales. Lo que no se arregla es que te gustaría clavarte uno, que saliera sangre y no llorar.
--
Morreos en mi cuarto mientras mis padres discuten o trabajan, ir por la calle cogidos de la cintura, alguna borrachera juntos pasando frío en las aceras, masturbarnos en los servicios o en casa de un amigo, quizá pedir dinero para coger un autobús a Segovia y en una pensión con vistas a montañas... ¿crees que estamos inventando el mundo? A lo mejor ellos lo creyeron; nosotros no, supongo que hemos visto demasiadas pelis, hemos oído demasiadas historias y ya sabemos que después se vuelve, a la misma casa, al mismo instituto, a la misma ciudad donde nadie puede empezar de nuevo.
--
Cuando soñamos con alguien esa persona no nota nada. Pero luego la tienes delante y es como si algo hubiese cambiado. Por la noche sueñas que te has enrollado con alguien, y puede llegar a ser muy exacto, muy nítido, puedes recordar perfectamente cómo empezasteis a tocaros y lo que pasó. Luego la ves al día siguiente, la persona no sabe lo que has soñado pero es posible que note algo, yo creo que es bastante posible. Porque yo lo noto; noto que no miro igual, absorbo un poco al mirar. Y esto tampoco es rollo romántico. Es muy distinto cómo miras a alguien cuando has soñado que os enrollasteis, y cómo lo miras cuando te gusta y te gustaría enrollarte. Si has soñado con él, has avanzado un poco, tu mirada es mucho menos lastimera, mucho menos pedigüeña, porque tienes un secreto.
--
Cuando lleno una página, paso a otra. Si no me gusta, la tacho y la arranco. Pero no hago como que no ha pasado nada: seleccionar, suprimir, y ahí está la página blanca otra vez. Que no, que no es así. Se empiezan las cosas y se acaban. No vale todo. No siempre se puede volver a empezar. No todo lo que se rompe puede arreglarse. Y a veces cuando arreglas algo rompes otra cosa sin querer. Te la juegas y apuestas por alguien, y si te falla no cambias la apuesta a mitad de la partida. Te hundes con él. Llegas hasta el fondo.
--
Morreos en mi cuarto mientras mis padres discuten o trabajan, ir por la calle cogidos de la cintura, alguna borrachera juntos pasando frío en las aceras, masturbarnos en los servicios o en casa de un amigo, quizá pedir dinero para coger un autobús a Segovia y en una pensión con vistas a montañas... ¿crees que estamos inventando el mundo? A lo mejor ellos lo creyeron; nosotros no, supongo que hemos visto demasiadas pelis, hemos oído demasiadas historias y ya sabemos que después se vuelve, a la misma casa, al mismo instituto, a la misma ciudad donde nadie puede empezar de nuevo.
--
Cuando soñamos con alguien esa persona no nota nada. Pero luego la tienes delante y es como si algo hubiese cambiado. Por la noche sueñas que te has enrollado con alguien, y puede llegar a ser muy exacto, muy nítido, puedes recordar perfectamente cómo empezasteis a tocaros y lo que pasó. Luego la ves al día siguiente, la persona no sabe lo que has soñado pero es posible que note algo, yo creo que es bastante posible. Porque yo lo noto; noto que no miro igual, absorbo un poco al mirar. Y esto tampoco es rollo romántico. Es muy distinto cómo miras a alguien cuando has soñado que os enrollasteis, y cómo lo miras cuando te gusta y te gustaría enrollarte. Si has soñado con él, has avanzado un poco, tu mirada es mucho menos lastimera, mucho menos pedigüeña, porque tienes un secreto.
--
Cuando lleno una página, paso a otra. Si no me gusta, la tacho y la arranco. Pero no hago como que no ha pasado nada: seleccionar, suprimir, y ahí está la página blanca otra vez. Que no, que no es así. Se empiezan las cosas y se acaban. No vale todo. No siempre se puede volver a empezar. No todo lo que se rompe puede arreglarse. Y a veces cuando arreglas algo rompes otra cosa sin querer. Te la juegas y apuestas por alguien, y si te falla no cambias la apuesta a mitad de la partida. Te hundes con él. Llegas hasta el fondo.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)