lunes, 23 de mayo de 2011

En fin.

Que dará igual lo que se haga, que siempre se acaba mal. Tras un día fantástico, siempre consigo arruinarlo todo. Y si, sólo soy yo.
Quizá sea mi orgullo, o mi egocentrismo, o llamémoslo como queramos. Lo que sea. Lo que me impide pensar en nosotros como un individuo y no como dos. Mi cerebro. 
Pero si sólo fuera eso lo que está mal.... También está después el sentimiento de culpa; ese arrepentimiento que sólo aceptas cuando sientes tu soledad. La tristeza por saber que haces daño, no únicamente a ti, sino también a él. Y que intentas pararlo y no puedes. Simplemente porque eres así, así es tu personalidad, cómo tu mente hace que seas. Insoportablemente horrible, eso es lo que es. Odiarte a ti mismo por hacerlo. Sentirte la persona más ruin del universo, y aún así, ver que hay alguien, aunque solamente sea un alguien, que te quiere. 
¿Y qué haces? Enfadarte con él. En vez de darle las gracias por cada segundo que está a tu lado, simplemente por amor... No. Te enfadas. ¿Por qué? Ah, misterios de la vida. Ahí es cuando piensas cómo es posible que te quieran. Cómo puedes tener a la persona más maravillosa del mundo, y no eres capaz de valorarlo como se merece. 
En fin; misterios de la vida supongo.

lunes, 16 de mayo de 2011

No puedo más.
Vuelven a mi cabeza todas las acciones que había escondido en mi más profundo interior para no repetir jamás; aparecen de nuevo en mi cerebro y me provocan una gran vía de escape a mis problemas. Quizá no la mejor, pero es una. Y es una vía tan tentadora, que me resulta imposible no hacerla. Sí. Estoy repitiendo lo que prometí no repetir jamás. Otra vez. Prometí no hacerlo más, una promesa rota, una de tantas rotas a lo largo de este último año. Una primera vez prometida que no se cumplió. Pero tras esa segunda, volví a prometerlo, y volví a romperla. Al igual que con la tercera, cuarta, quinta y sexta vez. Voy por la séptima. Hasta ahora he tenido suerte: unos simples arañazos que tenían otro fin más profundo que ser un "arañazo". Espero que alguna vez no sepa parar y tenga el final que llevo tanto tiempo esperando.

lunes, 9 de mayo de 2011

¿De verdad merece la pena seguir viviendo cuando no hay nada ni nadie que te ate a la vida?